LITERARIOS / TEXTOS VARIOS
 

MOTIVACIONES por Julio Gómez

Desde hace ya más de 30 años he dedicado buena parte de mi actividad profesional a la investigación de esmaltes y pigmentos para ser utilizados en procesos industriales y también en la producción de objetos de arte. Si bien esta labor ha sido la más gratificante entre las varias que habitualmente he desarrollado no le he podido dispensar, por varias razones prácticas, todo el tiempo que hubiera querido.
En estos últimos años, ya prácticamente desligado de las tareas de producción y comercialización, tengo algo más de tiempo libre que podría dedicar a esa investigación que tanto me gusta y para la cual estoy más que bien preparado. Sin embargo no lo hago, quizás por falta de esas motivaciones tan necesarias para todo acto creativo. Reflexionando sobre esta situación he llegado a la conclusión de que el desinterés de nuestros ceramistas, ya sean técnicos, productores, directivos, docentes, alumnos y hasta aficionados, es el motivo básico que me hace dudar en el momento de pensar y/o desarrollar alguna nueva idea. Tengo gran cantidad de proyectos, que se me ocurren continuamente, esperando la oportunidad de ser llevados a la práctica. Considero que es un desperdicio haber creado tantos productos y también tantas técnicas, sin que la mayoría de ellos ni siquiera hayan trascendido generando algún interés en nuestro medio. Quizás algún día, harto de esta situación, vuelque toda mi experiencia en algunos libros que seguramente tendré que ofrecer en el exterior y también, probablemente, algún ceramista argentino al regresar de un viaje traiga alguno como una novedad interesante.
Recuerdo que hace algunos años, en un intenso período creativo, estaba trabajando con esmaltes cristalizados utilizando un concepto nuevo y muy prometedor. Había ya obtenido algunos resultados muy interesantes y me puse a meditar sobre otras alternativas y su subsiguiente experimentación. Estaba bastante cansado y fui pasando de la meditación a la ensoñación y de allí al sueño sin interrumpir el hilo de la idea. En algún momento de esa transición vislumbré algunas etapas del proceso de cristalización desde una ubicación privilegiada, como si estuviera dentro del escenario real y así pude observar miríadas de partículas minerales, de variados brillos y tonalidades, en arremolinada danza alrededor de provocativos núcleos convocantes, pude intuir como una fuerza matriz organizaba esos delicados alineamientos que sugerían bellísimas microgalaxias y también como estas sub-formaciones se reagrupaban intentando, seguramente, lograr la geometría definitiva y todo esto reavivó en mi memoria aquellos conceptos de tiempo, reposo y espacio de mi lejana juventud en la escuela industrial y no pude evitar sentir una profunda nostalgia. De pronto el sonido del teléfono me despertó bruscamente y al atenderlo escuché la voz de un ceramista, ex cliente mío, que me comentaba con tono angustiado que al abrir el horno pudo ver que su mercadería había resultado totalmente estropeada por culpa de un esmalte que le habían vendido.
Para terminar no está de más explicar que mis investigaciones sobre los esmaltes cristalizados se interrumpieron indefinidamente y a pesar del tiempo transcurrido no han vuelto a interesarme.

 



LISTADO COMPLETO DE TEXTOS

Motivaciones

Los esmaltes
cerámicos y los
principiantes

Noam Chomsky y
las 10 Estrategias de Manipulación
Mediática