NOTAS / OPINION
 

El lenguaje cerámico no existe por Pablo Campos - 11/2004

Para hablar de lenguaje, antes, tratemos de darle un marco semántico a esta palabra, de saber y entender que es lo que decimos cuando decimos lenguaje:

Si hablamos de lenguaje tenemos que hablar necesariamente de un emisor y de un receptor, pues el lenguaje es un medio de comunicación.
Podemos entender al lenguaje como la transmisión de un significado por medio de símbolos y signos conocidos.
En la comunicación están implícitos los sentidos de percepción, ya sea la visión, la audición, el tacto, etc.
El hombre utiliza en su comunicación distintos lenguajes verbales o no verbales. Se comunica por medio de palabras, de sonidos, de gestos o ademanes.
En resumen, el lenguaje podría ser Cualquier medio que se emplea para expresar una idea.

Y ahora volvamos a nuestro tema. Desde mis tiempos de alumno, escuché hablar del “lenguaje cerámico”, y jamás nadie me dio una explicación seria de que es lo que se intenta decir con esa formula tan cargada de solemnidad, que durante algunos años creí verdadera.
La más repetida de las argumentaciones es la cuestión de la sinterización de las arcillas, es decir su “paso por el fuego”, la arcilla sometida a temperaturas elevadas. Bien, eso es cierto, pero es una característica tecnológica, o procedimental, o química en tal caso, de la cerámica; y no es determinante de las arcillas (algunas herramientas de corte, por ejemplo las fabricadas con widia, son un elemento sinterizado por la acción de la temperatura y la presión).
Cada disciplina tiene sus tecnologías particulares, sus procedimientos adecuados, y conocimientos técnicos determinados, pero eso no hace para nada al lenguaje, es decir, una palabra escrita con lápiz o pluma, no afecta la comunicación sino que le da características subjetivas distintas, nada más que eso.

Y en este punto ya no es difícil comprender que cuando se habla de “lenguaje cerámico” se habla de una mezcla de cosas confusas y traídas de los pelos, y de lo que no se habla (vaya paradoja) es del lenguaje como debe ser entendido. Y si hablamos de lenguaje, tenemos que hablar de la cerámica como un medio de producción de símbolos o signos con una tecnología particular dentro del Lenguaje Visual, pues ese es el único lenguaje que atañe a la cerámica. Lenguaje enmarcado dentro de los Artificiales(1), donde lo cerámico (procedimiento), deja de existir (como vedette)  en función de la idea expresada. (al menos así debiera serlo, y así entenderlo).
Entonces hablemos de tecnologías y técnicas en el proceso (resignificables en función de la idea), y de comunicación (de ideas) en el lenguaje visual. Ahí debe estar el trabajo fuerte.

El lenguaje es comunicación y la comunicación tiene que ver con los símbolos y los significados y no con los procedimientos y las técnicas con que fueron elaborados. Por eso antes que la técnica y la tecnología, debe existir la IDEA (o la no-idea (que es otra forma de idea)), y la necesidad de comunicarla.

 

(1) Diana Fernández, en su texto “La comunicación visual” nos dice: A las lenguas habladas las llamamos lenguajes naturales, incorporan la sutileza, la sugerencia, la ironía, la metáfora y la poesía.[...] El hombre al necesitar expresarse con más exactitud y rigor, crea nuevos lenguajes llamados artificiales. Se dividen en formales (se utilizan cuando se quiere eliminar la vaguedad y la ambigüedad: álgebra) y técnicos (ciencias en gral.)
El lenguaje visual es entonces artificial, creado por el hombre y técnico: constituye un cuerpo de datos que puede utilizarse para comprender mensajes de distintos niveles de complejidad, desde los más funcionales, hasta los más expresivos.

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El lenguaje cerámico está bien y vive en Barracas

por Guillermo Mañé


En el número 21 de esta revista (noviembre 2004), el señor Pablo Campos publica una nota de opinión, titulada “el lenguaje cerámico no existe”.
Ante todo destaco la importancia de sacar a luz nuestras ideas y exponerlas al debate abierto. Si algo caracteriza al ámbito cerámico es la escasez de conceptos, la falta de gimnasia del pensamiento, la pobreza del marco teórico.
En lo referente al artículo en sí, quisiera expresar mi total desacuerdo con lo expresado. Cuando afirma que las tecnologías particulares no hacen al lenguaje se está desconociendo que las tecnologías han tenido una enorme influencia en los distintos “lenguajes plásticos” a través de toda la historia del arte. Por ejemplo cuando los flamencos desarrollaron la pintura al óleo, cambió completamente la manera de pintar y la pintura del Renacimiento Italiano no podría ser igual sin esa innovación tecnológica. El componente técnico es indisoluble del hecho estético. Uno es funcional al otro. El material está puesto en función de la expresión, pero ésta no puede ser indiferente al soporte material.
Cuando el Sr. Campos expresa que “...en mis tiempos de alumno escuché hablar del lenguaje cerámico, y jamás nadie me dio una explicación seria...”debió ser porque quienes lo rodeaban no tenían demasiado claro en qué consiste dicho “lenguaje”. O porque el no quiso indagar demasiado en el tema.  Estoy convencido que como todo “lenguaje” es una construcción histórica que se nutre de la experiencia de milenios, realizada en todos los continentes, y que conforman los cimientos del edificio que nosotros como ceramistas hoy ocupamos. En esta construcción convergen la cerámica utilitaria, la cerámica ritual, la cerámica arquitectónica, la cerámica de expresión artística,  incluso la cerámica industrial, que tanta influencia tiene en el arte cerámico contemporáneo. Dentro de esta construcción está también la alta y la baja temperatura, la reducción, la oxidación, el torno, la trafila,  el esmalte, la sal, todos ellos aportando calidades que no necesariamente pasan por lo intelectual (LA IDEA) o por algo mas críptico como sería la NO IDEA (concepto no definido por el Sr. Campos), sino que competen a las esferas de lo SENSIBLE (emociones) y lo SENSORIAL (sentidos). Cuando expresa que el lenguaje visual es el único que atañe a la cerámica, cae en el error común a nuestra cultura “occidental y visual”, negando las posiblilidades táctiles e incluso sonoras que posee la cerámica.
Finalmente, creo que debemos aceptar sin falsos complejos la pesada carga técnica que posee la cerámica, que es a su vez su mayor riqueza. Pensemos en los medios de comunicación audiovisual, ninguno es indiferente a sus posibilidades técnicas y éstas determinan sus características de expresión. ¿O alguien piensa que los lenguajes del cine, la televisión y el video digital no tienen características individuales y componen un mismo “lenguaje visual”?.


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La otra mirada / por Emilio Villafañe

El lenguaje cerámico no existe, si no lo ves. Cuando Pablo Campos dice sobre el lenguaje cerámico: ”jamás nadie me dió una explicación seria de lo que se intenta decir con esa fórmula tan cargada de solemnidad, que durante algunos años creí verdadera (Cerámica Nº21). Una mirada de mujer que trasmite deseo y belleza no es acaso lenguaje? Seguramente al perdernos esa mirada no tenemos forma de comunicarnos con semejante placer y quizás lleguemos a pensar que no existe el lenguaje de la atracción y el deseo. En la cerámica puede existir un lenguaje que reconoce en la poesía de superficies, texturas, formas, colores, fuegos, humos y todos los sedimentos que se puedan combinar, entre estos registros, con las manos, el corazón, el intelecto. La presencia del fuego no es sólo una determinación tecnológica o técnica solemne, trasciende, desde el flameado que puede acariciar la piel de una forma o la gota de sudor de algún esmalte que transita, a veces azarosa, por el  cóncavo de un objeto.
Sugiero incorporar a la mirada científica, la otra, para evitar definiciones parciales, especialmente en la ciencia cerámica.
También es posible pedir explicaciones a quienes manejan el lenguaje cerámico, entiendo que hay varios referentes a consultar.

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Comentarios /Por Julio Gómez

En los anteriores números 21 y 22 publicamos notas de opinión de Pablo Campos (El lenguaje cerámico no existe), y la réplica a la misma de Guillermo Mañe. Paralelamente recibí variados comentarios acerca de esta cuestión.
Hoy interviene Emilio Villafañe. Evidentemente el tema planteado resultó de interés y generó polémicas. Al analizar estas notas e ir reflexionando  sobre su contenido pude sacar mis propias conclusiones y darme cuenta que se presenta cierta confusión acerca de la expresión “lenguaje cerámico”. Si bien Pablo Campos lo fundamentó desde el punto de vista semántico (relativo al significado de las palabras)  y opino que lo hizo muy bien, quedó algún resquicio para la duda y ahí se presenta la confusión. Cuando un término y/o expresión se utiliza, reiteradamente, con un sentido diferente al original termina, finalmente, siendo aceptado y en ese caso no podríamos decir  que sea totalmente incorrecto. La expresión “lenguaje cerámico” es, según vemos, utilizada en nuestro medio en relación a las características sensoriales del material con prescindencia del mensaje y/o idea, resultando de esta manera totalmente subjetivo. Si bien es cierto que determinadas calidades cerámicas pueden aportar lo suyo al mensaje pretendido no pueden, de ninguna manera, sustituirlo sin riesgo de perder el sentido esencial de la obra. Cuando el artista ceramista no logra compatibilizar su mensaje y/o idea con las características cerámicas  adecuadas su obra pierde valor y se pone en evidencia esta disociación en cuanto al significado de los términos empleados al evaluarla. Muchas veces vemos el caso de una obra plásticamente bien resuelta pero de baja calidad cerámica o también el caso contrario y así podemos comprobar que el tema del “lenguaje cerámico” aparece como contradictorio y en estos casos nos podríamos preguntar cual es el “lenguaje cerámico” a privilegiar a la hora de la evaluación.
Como conclusión me parece que lo más importante es respetar, sobre todo, la calidad del material cerámico utilizado y si el mensaje y/o idea tiene valor la obra resultante también lo tendrá.

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En nuestro N° 22 se abrió el debate sobre una nota de Pablo Campos titulada “El lenguaje cerámico no existe”. El tema instalado resultó ser por demás polémico pues ya hemos recibido, y publicado, variadas opiniones sobre el mismo. Hoy presentamos la opinión de una lectora que nos envió su colaboración y seguiremos en marzo con otras que hemos ido recibiendo. Lo bueno de todo esto es que la diversidad de opiniones nos van aportando información de la cual podremos, finalmente, sacar nuestras propias conclusiones. Si otros lectores tienen algo que decir al respecto no dejen de escribirnos. Gracias. 

Julio Gómez



Lenguaje cerámico IV / por Verónica Capparelli

ALGUNAS REFLEXIONES

Leyendo las distintas opiniones sobre “El lenguaje  cerámico”, me surgieron algunas reflexiones sobre lo siguiente:
Parece que suele llamarse “Lenguaje cerámico” a los materiales, técnicas y procesos específicos, del oficio cerámico utilizados a lo largo del tiempo. Considero que en todas las disciplinas artísticas existen estas características específicas y sin embargo es sólo en la cerámica donde se enfatiza de sobre manera esto al momento de valorar una determinada obra.
Opino que es importante rescatar estas características específicas del material en la cerámica utilitaria, en la cerámica decorativa, en parte porque una mejor utilización de los materiales o aplicación de las técnicas darán como resultado un objeto de mayor calidad, por otra parte, de esta forma, se preserva la historia del oficio y parte de la cultura de las distintas poblaciones.
Ahora, en el campo netamente artístico, creo que se puede evaluar o criticar bajo los mismos parámetros una obra cerámica, plástica, escultórica o fotográfica, pues podemos hablar de un lenguaje común a toda ellas dado por la estética, el recorrido visual, la idea que expresa, el discurso que encierra, la creatividad en la realización; en este caso los materiales y técnicas específicas pasan a ser un simple medio para expresar las características antes enunciadas.
Otro aspecto en el que siento una restricción es en cuanto a la combinación de la cerámica con otros materiales, hay como una negación de los ceramistas en este aspecto, cada vez son más las disciplinas artísticas que se están relacionando entre sí, es por esto que han surgido, en los últimos tiempos, nuevos “rubros” en los salones como ser, por ejemplo, “nuevos soportes e instalaciones”, de hecho me parece natural que esto ocurra dado que el arte refleja la condición humana y social del momento en que es realizado y estamos viviendo en un mundo globalizado, hay una globalización de las comunicaciones, de la información y el arte no queda fuera de esto; las disciplinas artísticas están perdiendo parte de sus lenguajes específicos para combinarse y transformarse en nuevas expresiones con características propias y diferentes.
A veces siento que el arte cerámico queda relegado de estos nuevos movimientos, por lo tanto se inmoviliza,  y se sigue considerando arte menor y probablemente somos los mismos ceramistas los que  no lo dejamos crecer por asirnos a ciertos conceptos tradicionales.

 

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