Desde el 12 al 17 de enero de 2026 en las Sierras de Tandil, se llevó a cabo la edición del 18º Encuentro Nacional de Ceramistas (ENACER), un espacio histórico que desde 1988 convoca ceramistas de todo el país y Latinoamérica para compartir saberes, técnicas y experiencias desde una perspectiva federal y colaborativa.
Durante días de intensa actividad, talleres, diálogos y encuentros marcaron la agenda en el Anfiteatro Martín Fierro y en diversos espacios de la ciudad, propiciando un diálogo profundo entre disciplinas y modos de habitar el barro como terreno de expresión artística, técnica y social.
En este contexto, conversamos con varios artistas, para adentrarnos en la experiencia del encuentro, recorrer sus motivaciones, reflexiones sobre el oficio cerámico y las huellas que estos encuentros dejan en quienes sostienen la práctica del barro como modo de vida. Estos encuentros proponen reflexionar sobre la cerámica no sólo como práctica artística, sino también como espacio de intercambio, comunidad y construcción colectiva.
Camila Arispe y Paula Espiriz: Miembros del grupo organizador de este 18º ENACER
@enacer.18
“Hemos participado en otros encuentros, como Barro Calchaquí, el Simposio de Avellaneda y la Bienal de Gesell, pero este es el primer ENACER que organizamos. La organización surgió a partir de unas amigas que hoy forman parte del equipo y que habían participado de la edición anterior, realizada en Santa María de Punilla. Volvieron con la idea de postular a Tandil como próxima sede y a partir de ahí, comenzó el proceso.
En un primer momento, el grupo estaba formado por seis personas. Luego se convocó a una asamblea y se sumaron entre 20 y 30 personas más. Actualmente somos entre 30 y 40 integrantes, pertenecientes a las dos escuelas que participan: la escuela de Artes y Oficios, y la Escuela de Cerámica de Tandil.
La organización como colectivo de ceramistas en Tandil comenzó en 2022, después de la pandemia, surgió de la necesidad de compartir la práctica y empezamos a convocarnos. La mayoría somos jóvenes y algunas ya habían participado en otros encuentros, como el ENACER de Córdoba, aunque siempre como público o participantes de talleres. Esta fue la primera vez organizando una experiencia de esta magnitud.
Desde el momento en que se presentó la postulación, comenzó el trabajo de planificación del proyecto: cómo encararlo, cuál sería la idea general y por qué hacerlo en este territorio. Una de las características del encuentro ENACER es su recorrido por distintas regiones del país. En ese sentido, se identificaron necesidades concretas en las escuelas locales, como la falta de hornos y tornos. Esta edición dejará equipamiento para ambas instituciones, lo que permitirá fortalecer la cerámica en Tandil a futuro.
Las actividades comenzaron el lunes, con la llegada de las y los participantes y el proceso de acreditación. Ese mismo día se completó la inscripción a los talleres, que comenzaron el martes. A lo largo de la semana se desarrollaron múltiples actividades en simultáneo.
El lunes también se realizó una instancia de bienvenida en el anfiteatro, con la participación de referentes del ENACER. En ese espacio hablaron Emilio Villafañe y Tato Corte, quienes compartieron información sobre el origen del evento, su desarrollo y su presente. Se explicó qué es el ENACER, cuándo se realizó el primero —en 1988, en Puerto Madryn— y el recorrido hasta esta edición número 18.
En esta edición se registraron alrededor de 600 personas inscriptas, muchas de las cuales participaban por primera vez. El cierre será el viernes, una vez finalizados los últimos talleres y conversatorios.
Sentimos que estos espacios permiten transmitir los lineamientos y la filosofía del encuentro: su carácter horizontal y federal, el valor del compartir y del encuentro entre personas que trabajan en cerámica. Más allá de los talleres, la propuesta se centra en el intercambio y en la posibilidad de reunirse con otros y otras que comparten el mismo oficio.”
BELEN CHAMORRO de Hornos Escultóricos
@hornosescultoricos
«La obra que están haciendo ahora está rememorando una realizada en el ENACER de Concordia en 1997, que fue una propuesta de Tato Corte y de Rafael Martín (que ya no está). Era un muro escultórico, que en ese momento se había hecho con ladrillos, y estructura de alambre para hacer el horno de papel; algo simple. Esta experiencia fue fallida porque hicieron todo, lo templaron, pero se largó un diluvio el último día del encuentro y no paró; entonces no se terminó de hornear. Ahora que se cumplen los 30 años, acá todos queremos mucho a Tato y nos pareció una linda idea para homenajearlo. Está vez recreamos el muro, con algunas modificaciones… en lugar de ladrillos, lo estamos haciendo de adobe. Creamos una trama más abierta para colocar las esculturas (las piezas pequeñas que se hicieron en el encuentro) y para que circule el fuego. La esencia es la misma. Para esta oportunidad, la forma que elegimos para el horno escultórico fue una mezcla de serpiente bicéfala y de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada.
En el grupo de hornos escultóricos soy la de las ideas iniciales pero luego nos juntamos con Sergio Chupetón y Ester Bonomo (que somos de Mar del Plata), y lo pensamos entre todos haciendo maquetas. Ahora el grupo es más grande: está Mariano Sivak, que es de La Paternal, Fito Valenzuela, de Cañuelas, Lorena Cámara de Rojas/Junín, Micaela Giani y Natalia Gutiérrez. En realidad nosotros facilitamos la propuesta , pero el hornos se crea con TODOS los compañeros que quieran participar.
Nosotros nos copamos mucho con el horno de papel y a partir de 2013 empezamos a trabajarlo como una obra con sentido, con una imagen significativa para el lugar. En el ENACER de 2015, en San Esteban, hicimos tres: un jaguar, una lechuza y un ave fénix, que fueron los animales elegidos por los participantes. Luego vino el de Santa Fé, donde hicimos un cardumen porque estábamos al lado del río Paraná. En el último ENACER de Punilla, hicimos un maíz siguiendo una temática americanista. Este año volvimos a elegir una temática americana, en parte por el contexto político difícil que estamos viviendo. Nos pareció lindo celebrar nuestra diversidad y nuestra historia; de ahí surgió la idea. Esta vez, en el encuentro, invitamos a quienes han trabajado con hornos de papel desde siempre. La técnica siguió evolucionando hasta lo que hacemos hoy.
Este encuentro está siendo, de nuevo, hermoso. La verdad es que siempre lo es, en el sentido de que es comunidad. El mundo está muy inhóspito y, sin embargo, acá sucede una magia colectiva, una potencia… pasa siempre. Sucede cada dos años, por eso se sostiene en el tiempo y crece: porque es un refugio. Es un poquito el mundo que nos gustaría tener y está bueno experimentarlo, aunque sea por siete días; te carga de energía. Charlando con los compañeros decíamos que en estos últimos años se han multiplicado los encuentros. Antes tenías sólo el ENACER y después surgió el Barro Calchaquí; eran poquitos. Ahora aparecen todo el tiempo. Hay encuentros, precisamente, porque los necesitamos. Yo digo que la comunidad ceramista lo está dando todo en este contexto tan difícil; es lo que te hace resistir, seguir a pesar de todo, cocrear y habitar otros mundos posibles.»
TATO CORTE
https://www.facebook.com/tato.corte.7
«En 1963, la mujer de Rafael Martín, que era matemática, gana una beca para hacer el doctorado en la Universidad de Pensilvania, y viajan con sus dos hijos. Él se presenta en la universidad y muestra la obra que había realizado como artista. Se había formado en un taller muy importante en Bahía Blanca junto a otros referentes . Cuando muestra su trabajo, los directivos quedan impactados. y entre ellos conoce a Paul Soldner, que es el que introduce el rakú a Estados Unidos. Soldner trabajaba en un país con hornos eléctricos, sin reducción; entonces inventa la técnica del tacho con aserrín. Eso es ‘yanqui’, no es japonés. El rakú japonés tiene dos variantes: el negro y el rojo. En el rakú negro, la pieza se mancha de forma similar a la quema mapuche; se quema en el bizcochado con plantas y elementos orgánicos. El rakú rojo, en cambio, no lleva esa reducción: la pieza entra bizcochada, sale del horno, se deja enfriar y luego se pasa por agua. Los japoneses sí usan el agua.
Rafael Martín conoce toda esa historia, y la empieza a difundir en Argentina, primero en Bahía Blanca y después con cursos en Buenos Aires. Mirella Baglietto lo lleva a su taller; Rafael hace un curso con Leo Tavella; es decir, se relaciona con todos los ceramistas importantes de la Argentina de ese momento.
Yo hace tres ENACER que no venía; entre otras cosas por la inundación de Bahía Blanca y problemas de último tiempo. Pero hoy, gracias a que Emilio Villafañe me fue a buscar e insistió, pude venir. Para mí ha sido maravilloso.
Dicté un taller de clínica de hornos en el cual expliqué el funcionamiento de los hornos a combustión. Llevé registros de una gran cantidad de hornos de distintos tipos que he construido: desde cómo pasar un horno eléctrico a gas, hasta hornos de carbón. Incluso mostré el horno de carbón que diseñé para maestras jardineras y escuelas primarias, explicando toda la lógica.
Poder entregar ese conocimiento, que es lo que enseñé en la materia Tecnología de los Hornos durante más de 20 años en la escuela, y ver la receptividad de otros ceramistas, es algo maravilloso.»
Barro viajero : Taller «Mi cuencolla»
@barroviajero
«Soy Virginia Carrizo de la ciudad de La Plata y, junto con una amiga, compañera y ceramista llamada Carolina Blanco, de City Bell, partido de La Plata, armamos hace unos años un proyecto que se llama Barro Viajero. Surge porque nos gusta hacer barro y viajar. Entonces pensamos: ¿por qué no las dos cosas?
Nuestro propósito es viajar para formarnos con diferentes maestras y maestros de Latinoamérica —por ahora— y también llevar conocimiento. Nos interesa especialmente compartir aquello que hoy nos conmueve, que es la olla de barro como pieza popularizada en todo el mundo, y emblemática del conocimiento, de la técnica y de la cerámica, presente en todos los lugares del planeta donde se hizo cerámica.
Tiene que ver con el alimento, con sanar un poco la forma de alimentarnos y con sacar el aluminio de nuestras mesas. Lo que trajimos a esta jornada del ENACER —que es nuestro quinto ENACER— es una propuesta que continúa ese camino. Ya hemos participado en varios encuentros y también en Barro Calchaquí, donde en la última edición trabajamos con una gran olla en la plaza.
En esta oportunidad, venimos a proponer un proyecto que se llama Mi Cuencolla. Se trata de un cuenco con asas, de un tamaño pensado para una porción personal o para dos personas, que puede llevarse de la cocina a la mesa. Es un elemento refractario que, al salir del fuego, mantiene la temperatura, por ejemplo, en invierno.
Eso es lo que las compañeras y los compañeros realizaron hoy en un taller de siete horas. Empezaron y terminaron en el mismo día. Las piezas se llevarán para bruñir, para que el poro quede bien cerrado, ya que no van a tener esmalte, intentando cerrarlo lo máximo posible. Después de la horneada, las encerarán con cera de abeja por fuera y las probarán al fuego. La propuesta fue que pudieran forjar un boceto de las formas tal como nuestros maestros y maestras nos enseñaron a hacer un elemento contenedor para fuego directo, para que luego puedan replicarlo en sus talleres. Además de la práctica, preparamos material audiovisual: un video breve, con un resumen del taller, que pueden recibir por WhatsApp.
El ENACER es un evento imprescindible para que los ceramistas entendamos que el conocimiento se transmite o se pierde. Y se transmite sin precio, sin valor económico. Esto trasciende el taller, porque no solo venimos a compartir para que el conocimiento no se pierda, sino también a nutrirnos de valores que luego podremos transmitir y monetizar para nuestro sustento. Que existan talleres absolutamente gratuitos, brindados desde el conocimiento y desde el corazón, con maestras y maestros de tanta trayectoria en el oficio, es fundamental.
Además, el hecho de que se realice en lugares y regiones diferentes del país permite que quienes no pueden viajar puedan tenerlo cerca alguna vez. Me gusta especialmente la horizontalidad: el hecho de que no haya personas exponiendo obra individual, sino compartiendo y brindando saberes en talleres libres.
Todo lo que implique encuentro e intercambio es valioso en sí mismo. El ENACER es imprescindible para el oficio.»
Valeria Baudille: Taller «Toda mesa es política»
@valeriabaudille
@graciela.sanroman
«Soy Valeria Baudille y la propuesta surge con Graciela San Román. Se trató de un taller pensado entre ambas, con una modalidad abierta, horizontal, efímera y participativa, concebido como una obra y una experiencia abierta, un ensayo. El taller se tituló “Toda mesa es política”.
La propuesta se centró en trabajar la ESI y otros ejes del contexto político del momento. Durante el proceso se fue definiendo el enfoque del taller, orientado a una práctica cerámica más poética, no centrada en la técnica, sino en una experiencia compartida en un espacio horizontal.
A partir de distintos intercambios y asociaciones conceptuales, se consolidó el eje de “la mesa como espacio de acción y reflexión”. El taller consistió en un ejercicio colaborativo. Se trabajó una propuesta efímera, con el material, con el gesto, partiendo de un bloque de arcilla dispuesto sobre una mesa escolar. La acción se realizó de pie, poniendo el cuerpo, las manos, el corazón y la mente en relación con la materia.
Durante el desarrollo se generaron instancias de debate, intercambio y reflexión, cuestiones vinculadas a la técnica, lo contemporáneo, los límites del material y del oficio. El taller se realizó bajo un gazebo en condiciones climáticas adversas, con lluvia, y sin la presencia de Graciela, quien no pudo viajar por razones de salud. Se utilizaron aproximadamente 50 kilos de arcilla industrial provista por la organización, dado que la obra no sería horneada.
El taller contó con una participación variable de entre 15 y 20 personas, reunidas en una única mesa disponible debido a la ocupación total del espacio. A lo largo de la jornada se generó un intercambio sostenido, con momentos de diálogo colectivo. Nos tomamos nuestro tiempo, con mate y mucha palabra; hubo una fuerte necesidad de hablar y de contar. Surgieron temas diversos, incluso Trump. Lo que inicialmente iba a centrarse en cuestiones de diversidades y géneros derivó hacia el medio ambiente.
El trabajo se organizó en dos partes: primero el material, trabajar con el cuerpo y caminar alrededor de la mesa; a partir de ese momento se armó un diálogo reflexivo y crítico: se discutió y se pensó en conjunto. Introduje los temas de la emergencia ambiental, la violencia imperial y la idea de que estamos ardiendo. Luego se generó un gran silencio. Ahí comenzó la segunda parte del taller: les repartí unas frases enrolladas con un hilito violeta, fueron leyendo cada frase y aportando. La idea era intervenir más, pero algunas personas pegaron el papel en la arcilla. El cierre fue con esas frases que resonaron en el grupo, y con aplausos y abrazos. Fue una hermosa experiencia, en el aire puro de los eucaliptos.»
Pablo Palazzolo,Iris Tavio y Mariano Chiambaretta : Taller «Conjunto escultórico Vertical»
Pablo Palazzolo: @barrosdelsur
Iris Tavio: @iristavio.ceramica
Mariano Chiambaretta: @moldesmc
«Somos un grupo de docentes y técnicos de la Escuela de Cerámica de Avellaneda (IMCA), que llegó al ENACER con un proyecto que parte del torno alfarero, pero busca correrse del objeto contenedor. La idea fue pensar el torno como un medio para construir formas escultóricas, en un trabajo que se hace entre todos y que se va armando a partir del diálogo. El objetivo fue que la forma se construyera en el intercambio, discutiendo, consensuando y tomando decisiones colectivas. Lo único que se sugirió desde el inicio fue que el conjunto tuviera un desarrollo vertical, la idea fue volver a trabajar en equipo, armando comunidad.
El trabajo se organizó en grupos, pero sin roles fijos. Todos participaron en pensar, decidir, probar, tornear, pedir formas y ajustar lo que hacía falta. No era necesario saber alfarería para sumarse; quienes no torneaban aportaban desde el diseño y las decisiones, y las piezas se iban resolviendo entre varios. El torno estuvo siempre presente, pero puesto al servicio de algo que se alejaba de la simetría y del objeto tradicional. Hubo tres equipos y cada uno fue diseñando la forma final del objeto.
El concepto fue trabajar formas que salgan del torno, entendiendo al torno como un medio para la construcción de algo “que se corra de la lógica del objeto simétrico”.
El ENACER tiene un valor particular. Algunos participan desde hace muchos años, incluso desde cuando eran estudiantes. Asistir y formar parte de este encuentro tiene que ver con volver a verse ,con compartir preguntas, debates y emociones que la cerámica habilita.
También aparece con fuerza la idea de lo que queda. El ENACER no es “sólo lo que pasa durante esos días”, sino también lo que se deja en cada sede: hornos, tornos, espacios armados y experiencias compartidas. En ese sentido, el hecho de que el encuentro vaya rotando de lugar en lugar es parte de su identidad, porque va sembrando en distintos puntos del país y convocando a personas nuevas, mientras otras vuelven.
Con casi cuatro décadas de historia, el ENACER sigue siendo un espacio que reúne memorias y genera nuevas experiencias. Trabajar en conjunto y volver a pensar la cerámica como una práctica que se construye en el encuentro.»
Lucía Sicuso: Taller «Mural de Mosaico y cerámica Colectivo»
@luciasicuso
«Somos un grupo de mosaiquistas de distintas regiones, principalmente de la costa bonaerense: Miramar, Villa Gesell, Mar del Plata y Necochea. También participan integrantes de la Ciudad de Buenos Aires. Muchas ya hemos participado en otros ENACER, trabajando en murales y proyectos de mosaico, y en esta oportunidad nos reunimos como colectivo para desarrollar una nueva propuesta.
El trabajo se centra en una técnica de mosaico de carácter casi realista, a partir de imágenes fotográficas. Las obras representan alfareras y alfareros, tomando como referencia fotografías seleccionadas por su fuerza expresiva : imágenes que funcionan como una representación colectiva de quienes trabajan en la alfarería.
Las piezas serán emplazadas en la Escuela de Cerámica de Tandil, un espacio que atraviesa, como toda la educación pública, un momento de necesidad de visibilización, sostén y resistencia, sobre todo ante la posibilidad de un cambio de edificio o de su cierre. En ese marco, se decidió trabajar esta temática y desarrollar las obras especialmente para este lugar.
Además de las figuras humanas, el proyecto incorpora elementos del territorio, como sapos característicos de la zona de Tandil —actualmente en peligro de extinción— y plantas locales como la carqueja, para representar el territorio y la resistencia. Estos elementos forman parte de una investigación previa sobre la fauna y la flora del lugar, con el objetivo de vincularse con el territorio.
Los trabajos se instalarán tanto sobre paredes como sobre placas de fibrocemento. Parte de las obras quedará en la Escuela de Cerámica y otra parte será emplazada en una escuela secundaria de la ciudad.»
Natalia Lucioli : Taller «Engobes sobre pieza seca»
@ceramicalunadeartalaz
«Soy Natalia Lucioli. Actualmente vivo en Colón, Entre Ríos; yo era de Longchamps y estudié en la Escuela de Lomas de Zamora. En un simposio en el 2005, en Avellaneda, vi a un señor pintando un plato como si lo hiciera con acrílico, pero con engobes.
Cuando me fui para Colón, visité la escuela y vi los mismos platos que me habían impactado en aquel entonces.Allí me enseñaron estos engobes y recordé que eran los de Artemio Alisio.
Este es mi segundo ENACER. También participé en el Barro Calchaquí y estuve en Písac haciendo raku.
En este ENACER, se pasaron con la organización.Todo me parece impecable; además, se siente un espíritu y una buena onda increíbles. Es hermoso.»
Ana Weisbeck : Taller “Pintar con el paisaje”
@anaweisbek
“Este es un taller con una propuesta periférica a la cerámica; es decir, exploramos todo aquello que sucede alrededor del horno, del oficio del hacer y del acto de salir a buscar la tierra. Es algo que me convoca desde el gesto que traen los materiales. En mi obra personal —soy pintora de oficio, pero también hago cerámica— recupero la gestualidad que me ofrece el entorno: la tierra, el humo y los tintes de las plantas. Los utilizo como un disparador creativo del proceso artístico, pero también como un puente para enlazarme con el paisaje, para realmente poder frenar y observarlo.
Esa capacidad de observación me la dio, quizás más que nada, la búsqueda de los tintes naturales y de la tierra. Es el mismo proceso que hacemos cuando buscamos engobes o arcilla local: analizar la veta, entender si tiene más arena o más limo, y ver cómo funciona sobre una superficie bidimensional que, en este caso, es el papel, aunque bien podría ser tela.
Lo primero que hacemos en el taller es trabajar con humo, imprimándolo sobre el papel. Esa impresión es siempre sutil; tiene muchísimas veladuras que nos revelan una gama de grises inmensa. Es recién cuando empezamos a trabajar encima que nos damos cuenta de lo tosca que es nuestra entrada: nos movemos de forma dura, pesada. A veces nos pasa lo mismo con el paisaje: subimos una montaña y recién ahí, lentamente, nos vamos silenciando. En el dibujo eso se nota enseguida: entramos torpes, atolondrados, queriendo forzar una figura que todavía no está ahí. El humo, con su delicadeza, nos obliga a bajar el ritmo y a observar antes de actuar. El humo nos entrega esa gestualidad sutil y efímera, tan propia de la naturaleza, que a los artistas nos cuesta tanto replicar. A menudo, cuando pensamos en ‘paisaje’ desde las artes visuales, imaginamos una lomada o una montaña; una mirada unilateral y estática. Pero cuando sentimos el paisaje, percibimos un montón de otras cosas. Entonces la idea es como juntar todas estas técnicas y meternos de una manera un poco más sensible.»
NOEMÍ MONTES (DIRECTORA DE LA ESCUELA DE ARTES Y OFICIOS)
@escueladeartesyoficiostandil
«Soy Noemí Montes, directora de la Escuela de Artes y Oficios, situada en el centro emblemático de Villa Italia, en la calle Quintana. La escuela funciona hace más de 50 años en este edificio; surgió como una necesidad barrial con talleres de diferente tipo. Hace ya unos cuantos años, la escuela dejó de ser una sede de la Escuela de Artes Visuales N° 1 ,ubicada en el centro de la ciudad, para tener identidad propia y pasar a llamarse de Artes y Oficios. Por eso, siempre intentamos que nuestra formación tenga una salida laboral.
Dentro de la escuela hay talleres para niños desde los 5 hasta los 13 años. Son talleres de plástica visual, pero en el último nivel tratamos de que sea más tridimensional, porque a partir de los 11 años se aburren si no cambian la dinámica, entonces incluímos algo de cerámica, cartapesta y cartón.
Lamentablemente, no tenemos un taller de cerámica específico para niños —a pesar de que es muy requerido por la comunidad— por falta de espacio y porque no tenemos los hornos para hornear todo lo que producen.
Por otro lado, tenemos dos carreras: una Tecnicatura en Artes Aplicadas a la Cerámica, que actualmente tiene una duración de dos años y tenemos la intención de extenderla un año más, para incluir más contenidos de moldería y alfarería que fortalezcan la salida laboral. Por otro lado, ofrecemos la carrera de Diseño de Interiores, que dura tres años. Ya hace 11 años que tenemos egresadas; ambas carreras son muy requeridas en Tandil.
Este año planeamos realizar reformas en la escuela para que el área de cerámica pueda tener un cupo mayor. Es un proyecto en marcha y esperamos que se concrete.
Además de las carreras, la escuela tiene actividad todo el día con una gran variedad de talleres: para adolescentes y adultos. Lanas y Cordones, donde se hace tejido, macramé y bordado. Tienen una duración de dos horas, una vez por semana, y son de carácter anual; un taller de Carpintería, Reciclado de muebles y otro de Reciclado con cemento. Tenemos dos talleres de Cerámica y cuatro de Alfarería; en estos últimos, este año vamos a incorporar el Preparado de nuevas pastas.
Dentro del cuerpo docente de la carrera y los talleres están Marcela Díaz y Camila Arispe. También contamos con Valeria Bruno, Nicolás Uribe, Soledad Orellano y Nancy Sallé. Estos últimos también forman parte de la Escuela de Cerámica, así que compartimos a muchos de los profesionales.
Camila Arispe nos ofreció la escuela como subsede del ENACER. Dentro de las actividades que se realizaron, surgió la propuesta de Hornos Sin Fronteras para construir el horno aquí. Hubo muchísima repercusión y los talleres fueron fantásticos; quedamos en conexión con todos los que vinieron. Algunos ya quieren volver para realizar nuevos proyectos; se van abriendo muchas puertas.
La experiencia de participar en el ENACER y recibir la construcción del horno ha sido sumamente enriquecedora. Ha sido maravilloso conocer a gente de todo el país, personas con muchísima trayectoria que vienen a compartir con una sencillez absoluta. Me siento muy feliz, mucha felicidad.»
Eva Hernández
@eva.hernandez1
«Soy socia colaboradora del Centro Argentino de Arte Cerámico y profesora de cerámica. Sigo de cerca la institución, que se sostiene a pulmón, como ocurre con gran parte del ámbito cerámico y con estos encuentros, que son una suma de voluntades orientadas a hacer, reunirse y compartir conocimientos. Mi primer ENACER fue en 1996 o 1997, en Concordia. Luego estuve en Chapadmalal, Oberá, Concordia, Santa María, en Catamarca, y ahora en Tandil. No suelo dictar talleres en estos espacios, ya que he dado clases durante toda mi vida en el profesorado de cerámica y en talleres. En este tipo de encuentros, prefiero participar o colaborar con quienes están a cargo de los talleres.
En general, lo que percibo en estos encuentros es una comunión entre ceramistas de distintos puntos del país, con modos de trabajo y realidades diversas: algunos cuentan con hornos eléctricos, otros trabajan únicamente con horno a leña, y en muchos casos los materiales y las herramientas requieren un mayor esfuerzo para conseguirlos.
Considero que esa diversidad también se refleja en la realización del encuentro en distintas regiones del país. En cada sede, el ENACER deja equipamiento, como hornos, que quedan a disposición de las instituciones locales.
Yo destaco el clima armonioso y el carácter compartido de la cerámica. Se entiende la práctica como una actividad comunitaria, en la que el intercambio y el trabajo junto a otros ocupan un lugar central,“nos gusta estar con otros, saber cómo trabajan otros”,y estos encuentros, resultan estimulantes… quienes participan se llevan nuevas ideas, aprendizajes y el impulso para seguir trabajando a partir de todo lo visto y compartido.»
MIRELLA
@tallerdeceramicalunaserena
«Mi nombre es Mirella, del Taller de Cerámica Luna Serena. Es la primera vez que participo en un ENACER y la verdad es que estoy fascinada con este encuentro, este lugar de reunión y comunidad de cerámica; me sorprende la variedad de talleres y la oportunidad de aprender diferentes técnicas. Soy egresada de la escuela Fernando Arranz y siempre es un mundo nuevo descubrir la variedad de técnicas y posibilidades, como la construcción de hornos, para poder completar mi formación. Así que, a partir de ahora, creo que no pararé de venir.
En este ENACER estoy fascinada con la variedad de opciones; hay como 70 talleres y lugares. Yo elegí uno de silbatos que dura varios días, pero también busqué algunos más cortos para poder abordar diferentes temáticas.
Lo mejor del encuentro es ampliar los conocimientos y seguir desarrollándose en este oficio tan maravilloso que es la cerámica. Creo que lo que más me llevo es la calidad humana. Me encontré con personas de todos lados, de todo el país. Son amigos que uno conoce en otros ámbitos y que aquí vuelve a cruzar. Lo bueno del ENACER es que, al realizarse en distintas partes del país, te vas vinculando con todos: gente de la Patagonia, gente del norte y acá coincidimos de nuevo. Es más, me encontré con profesoras mías de la escuela Fernando Arranz. Y también podés venir sola, porque acá siempre estás rodeada de gente y terminás en grupo.»
Agradecemos la colaboración de fotografías de Franca Vagliera @kuoceramica y Liliana Groselli @li.li1400
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