ESMALTES SIN PLOMO – NO ALCALINOS

Por Julio Gómez - 05/2000

Hace ya muchos años que este tema me preocupa. He intentado por diversos medios (charlas, artículos en revistas, etc.) esclarecer una serie de conceptos y criterios erróneos o simplemente desactualizados y que todavía hoy siguen en circulación. Me he propuesto no desanimarme y confío en que algún día seré escuchado.
Mis observaciones son el producto de una gran cantidad de experiencias de las cuales fui testigo o coprotagonista, durante mi actuación como asesor técnico y/o docente. Estas experiencias están relacionadas, en la mayoría de los casos, al estudio y/o clasificación de los esmaltes cerámicos de hasta 1100º C y quemados en atmósferas neutras u oxidantes.
La enseñanza de la tecnología de los esmaltes cerámicos a nivel de cerámica artística, artesanías y pequeños talleres de producción e impartida a través de cursos, seminarios, libros o revistas ha utilizado, en la mayor parte de los casos, el desarrollo característico de algunos óxidos colorantes en esmaltes típicos de alto plomo y alcalinos, comparando de manera didáctica los diferentes tipos de coloración o tonalidades obtenidas.
Este criterio, aunque válido, es incompleto. Se estudian el blanco y el negro olvidando la infinita gama de grises, con un agravante, pues este criterio se ha hecho extensivo al estudio de los esmaltes por su composición, denominando esmaltes con plomo (o plúmbicos) a los de alto contenido de plomo y llamando alcalinos a los que no contienen plomo y siempre ignorando a los intermedios (esmaltes sin plomo-no alcalinos) que en la actual tecnología cerámica son mayoría. También erróneamente se utiliza el mismo criterio como método de diagnóstico y es muy común oír o leer que si agregamos algún porcentaje de óxido de cobre a un esmalte incoloro o blanco podemos determinar,por el color obtenido,si es plúmbico (verde) o alcalino (azul turquesa). Los esmaltes intermedios (sin plomo-no alcalinos) reaccionan con el óxido de cobre dando también color verde y son, habitualmente, confundidos con los de plomo. La falta de información o la “falsa información” son los causantes de estas equívocas situaciones.
Con la finalidad de desarrollar una clasificación de los esmaltes cerámicos, más racional y actualizada, he recopilado la mayor cantidad posible de datos un resumen de los cuales detallo a continuación.
1º) Esmaltes y/o fritas con plomo
a)Con bajo plomo (menos de 10%)
b)Con medio plomo (de 10 a 30%)
c)Con alto plomo (más de 30%)
Esta clasificación es totalmente estimativa y algunos fabricantes y/o proveedores dan otros valores de referencia.
2º) Esmaltes y/o fritas alcalinas
Siendo los componentes alcalinos típicos los óxidos de sodio, potasio o litio, podemos considerar esmaltes o fritas netamente alcalinos a los que contienen porcentajes, de dichos óxidos, del 12% como mínimo.
3º) Esmaltes y/o fritas mixtos
En el mercado podemos encontrar esmaltes y/o fritas que contiene cantidades más o menos elevadas de plomo y álcalis (en algunos casos de hasta 20% de cada uno de ellos) y que reaccionan con los óxidos colorantes de manera particular, dependiendo no solamente de los porcentajes relativos de plomo y álcalis sino también de algunos otros agregados que pudieran contener.
4º) Esmaltes sin plomo (no alcalinos)
Actualmente son los esmaltes y/o fritas más comunes. No contienen plomo y el promedio de álcalis que pueden contener no supera el 6 o 7%.
Un ejercicio interesante que puedo sugerirles es el de agregar alrededor de 3% de óxido de cobre a diferentes esmaltes (transparentes incoloros o blancos) de composición conocida y luego comparar las coloraciones y/o tonalidades obtenidas pudiendo, de esta manera, el ceramista investigador y curioso sacar sus propias conclusiones.
Para finalizar quiero agradecer a Daniel Adano (ex técnico del Departamento de Desarrollo Cerámico de Ferro Enamel Argentina) por la colaboración prestada para la preparación de este artículo.

NOTA DEL EDITOR : Este artículo también ha sido publicado en el libro » Falsa información»

ESMALTES SIN PLOMO
Por Julio Gómez / Mayo de 2010

En el mes de Mayo del año 2000, en el Nº 5 de la Revista Cerámica (en papel), publiqué un artículo titulado : «Esmaltes sin plomo – no alcalinos» en el cual se explicaban algunas cuestiones referidas a este tipo de esmaltes. En esa época ya tenía algo más de 30 años de experiencia profesional y había notado, desde mis comienzos, que la enseñanza de los esmaltes cerámicos para temperaturas hasta los 1100º C se basaba, invariablemente, en su clasificación como esmaltes plúmbicos (con plomo) y alcalinos, de acuerdo a mis observaciones esta clasificación no era representativa de los esmaltes que comenzaban a predominar en esos tiempos y que por diversas razones iban constituyendo mayoría en la producción industrial y en la oferta comercial, a escala mundial. Los esmaltes con plomo comenzaron a sufrir restricciones, y hasta prohibiciones, por su composición potencialmente tóxica y por su parte los alcalinos ocupaban un lugar secundario al ser utilizados solamente como aditivos y/o correctores de dilatación y ocasionalmente siguiendo alguna moda (efectos de craquelado).
Los esmaltes intermedios, a los que se me ocurrió denominar «Sin plomo – no alcalinos», fueron ocupando su lugar y sin duda hoy son los más importantes diferenciándose de los tradicionalmente llamados «alcalinos» por su menor contenido de óxidos alcalinos (sodio, potasio y litio) y por tener una dilatación térmica mucho más baja, y controlable, también con variaciones en las coloraciones y/o tonalidades obtenidas con el agregado de óxidos colorantes típicos. A partir de esta caracterización se me presentó el problema de determinar la cantidad, lo más aproximada posible, (expresada en %) de los óxidos alcalinos típicos que me permitiera clasificar, en forma diferencial, a los esmaltes sin plomo-no alcalinos de los netamente alcalinos, de inmediato me dí cuenta que esta tarea excedía mis posibilidades y para poder lograrlo decidí solicitar la colaboración de mi colega, y amigo, Daniel Adano, Ex-técnico del Laboratorio de investigación y desarrollo de la empresa Ferro Enamel Argentina quien me proporcionó la información necesaria como para poder establecer, con aceptable aproximación, que la cantidad de los óxidos de sodio, potasio y litio (no de cada uno sino la suma total que pudieran contener) era del 12 %, siendo este valor un límite intermedio. En la mayoría de las composiciones estudiadas un contenido menor a 12 % de óxidos alcalinos producía coloraciones netamente verdes con el óxido de cobre que viraban hacia el tono azul a medida que ese valor aumentaba y llegando hasta el color azul turquesa a partir de 15 o 16 %. Cuando aclaro que estos esmaltes eran la mayoría, y no todos, lo hago habiendo observado algunas excepciones producidas por la reacción con otros componentes presentes en formulaciones particulares.