El Taller del Dragón, creado y dirigido por Paulina Rucco se presentó en el Espacio Hornos sin Fronteras, el 17 y 18 de abril de 2026.
Compartimos a continuación un texto de Paulina, en el que reflexiona sobre los procesos de creación junto a niñas y niños. Su mirada pone en primer plano el valor del hacer, la escucha, el registro y la experiencia compartida, proponiendo entender la cerámica no solo como práctica material, sino como un lenguaje abierto, en constante construcción.
En el marco de la muestra “Cerámica en la infancia: sembrar juego, modelar mundos”, el Taller del Dragón presentó en Hornos sin Fronteras una selección de proyectos colectivos desarrollados junto a niñas y niños, donde la arcilla se vuelve mucho más que un material: se convierte en un lenguaje, en un territorio de encuentro y en una herramienta para pensar el mundo.
Lejos de ser una exposición tradicional, esta propuesta no se organiza alrededor de piezas individuales ni resultados finales. Es, ante todo, una invitación a mirar procesos: a detenerse en aquello que sucede mientras algo se está haciendo, a reconocer que, en el trabajo con infancias, lo verdaderamente valioso muchas veces no es lo que queda, sino lo que ocurre.
En ese sentido, el registro ocupa un lugar central: documentar lo que acontece —a través de fotografías, palabras, dibujos y bitácoras— permite no solo acompañar la experiencia, sino también transformarla en material didáctico y pedagógico para compartir con otros. Como continuidad de este recorrido, próximamente se presentará un libro que reúne experiencias, recursos y proyectos de taller inspirados en la obra de María Elena Walsh, ampliando así el alcance de estas prácticas hacia nuevos territorios educativos y creativos.
En el marco de la muestra, los chicos y las chicas visitaron el taller y entrevistaron a Emilio Villafañe, quien los recibió con mucha generosidad y apertura, habilitando un intercambio cercano y significativo. Próximamente, compartiremos el video de esa entrevista como parte del mismo impulso de documentar y poner en circulación estas experiencias.
A través de obras, fotografías de proceso, bitácoras pedagógicas, relatos y activaciones participativas, la exposición abre preguntas sobre cómo acompañar la creación con niñas y niños y propone pensar la cerámica como un puente: entre el taller y el mundo, entre lo individual y lo colectivo, entre la imaginación y la experiencia compartida.
“Acompañar procesos reales en la infancia implica correrse de la lógica proyectual hacia el juego, la escucha y lo imprevisible. Escuchar las voces de los chicos y las chicas del taller me llevó a lugares inesperados, incluso a viajar a Perú acompañando una tortuga famosa. Siempre sé cuándo empieza una idea, pero nunca dónde termina.”
Paulina Rucco
@paulina_rucco
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