hasta 30/8: «Nkuyu Mukumbu, hay aquí un acontecimiento…» de FLORENCIA CALIFANO

Muestra: Nkuyu Mukumbu, hay aquí un acontecimiento… de FLORENCIA CALIFANO
Inauguración: 12/6/2026
Cierre: 30 de agosto 2026
Lugar: Museo de Arte Contemporáneo de Salta
Dirección: Zuviría 90. Salta.

Curaduría: JAVIER SORIA VÁZQUEZ

En Nkuyu Mukumbu, la artista Florencia Califano presenta una serie de esculturas en cerámica: una propuesta que se sitúa en el cruce entre materia, memoria cultural y un universo particular de imágenes que operan como entidades complejas y activas.
En esta exposición, Califano aborda el concepto de animismo vegetal, donde las semillas y los frutos dejan de ser materia latente para convertirse en presencias capaces de establecer vínculos y generar entramados. En este sentido, las piezas ceden su sola función de representación, para mutar en dispositivos apotropaicos capaces de configurarse como protectores o amuletos en relación con lo invisible.
En diálogo entre lo conocido y lo extraño, las deidades que habitan la sala se configuran como arquetipos de diversas tradiciones, como superposición de capas culturales e históricas que invitan a reflexionar sobre el colonialismo botánico, sobre su densidad simbólica y sobre cómo el acto de nombrar es, en sí mismo, un campo de disputa territorial.
En palabras del texto de sala, esta exposición es «una celebración de formas, colores y mitos que se pronuncian como brotes recientes”. Cada obra funciona como un sistema de relaciones materializado. Como un amasijo de memorias donde lo vegetal, lo animal y lo divino se constituyen deidad.

TEXTO CURATORIAL:

Nkuyu Mukumbu
No hay aquí una historia sabida.
Ni siquiera una suposición.
No hay un relato lineal que aporte un sentido claro ni congruente porque el mundo se ha vuelto un amasijo (producto de aquella recalada de barcos) cinco siglos atrás.
Los enunciados han derivado y las semillas se han esparcido para hincarse en grietas remotas, sobreponerse y germinar, mientras sus nombres han perdido su estructura y su cadencia para posarse sobre otras lenguas y exhalar con otro acento.
No hay esa intención de anunciar desde el filamento del tiempo.
Porque hay aquí un nudo.
Un acontecimiento.
Un hecho circunscrito que se pretende síntesis e instante.
Una celebración de combinaciones de formas, colores, tegumentos, texturas, dialectos, referencias y mitos que se pronuncian como brotes recientes. Como aleaciones que se revelan en los sueños de Florencia para devenir en objetos de contemplación, ilusionismo y augurio.
En esos sueños, el germen estalla en formas mestizas para serpentear y operar como conjuro de protección y prosperidad. Porque aquí la materia no yace. Es presencia activa que respira y se expande sobre fronteras disueltas. Sobre un archivo híbrido y vivo saturado de memoria y desplazamientos.
En Nkuyu Mukumbu, las esculturas se construyen a partir de una alusión vegetal dónde semillas, flores y frutos ceden sus propiedades para convertirse en entidades capaces de combinar creencias, celebraciones y mitologías de geografías y temporalidades diversas.
Efigies impuras, estructuras vegetales y epitelios remiendo, se ensamblan en cuerpos que oscilan entre lo consabido y lo extraño para ofrecerse sagrados. Aquí, los gestos de prosperidad, las figuras cooperantes y las formas asociadas al amparo se fundan como iconografía necesaria, esencial y permeable.
Nkuyu Mukumbu es el acontecimiento. Es un sistema de relaciones y derivas de un mundo aglutinado. Es una hipótesis excéntrica sobre retoños que mudan en organismo abundante, lenguaje adulterado y memoria en rama.
Sus seres de densidad extraordinaria y simbólica, componen un cosmos donde lo etéreo y lo corpóreo constituyen amalgama y deidad, en un surco apretado que atraviesa oblicuo (ahora sí) nuestra historia universal.

Javier Soria Vazquez
Mayo 2026

Nota: Nkuyu Mukumbu reúne dos palabras de raíz bantú vinculadas al territorio Congo-Angola. Nkuyu nombra una presencia espiritual, un espíritu o entidad del mundo invisible. Mukumbu, en lengua angoleña, se asocia al sonido, a aquello que vibra y resuena; en su deriva, a través de la diáspora africana, hacia Brasil y el Río de la Plata, esta palabra dialoga con el término macumba, cargado de sentidos rituales, musicales y también de desplazamientos culturales. Así, el nombre puede leerse como una invocación: una presencia que no se muestra de forma directa, pero que insiste en la materia, en la memoria y en aquello que todavía resuena.

Agradecemos a Stanis Mbwanga su generosa colaboración en esta elaboración.

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