El 30 de abril de 2026 quedó inaugurado en el Centro Cultural Recoleta el homenaje a la artista plástica Mireya Baglietto, quien regresó a este espacio con una propuesta que recuperó y actualizó su reconocido Arte Núbico. La muestra evocó el vínculo que la artista mantiene con el Recoleta desde comienzos de la década de 1980, cuando realizó allí exposiciones, talleres y experiencias participativas que marcaron un hito en su trayectoria. Instalada en la Sala Histórica, la exposición invitó al público a experimentar una percepción diferente del espacio mediante grandes telas intervenidas pictóricamente que transforman la arquitectura y desafían la noción tradicional de la gravedad. En esta nueva propuesta, Baglietto reemplazó el histórico uso del espejo por la pantalla apagada del teléfono celular, generando una experiencia visual que invierte las referencias habituales y propone un recorrido donde los límites del espacio parecen expandirse.
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Mireya Baglietto en el Recoleta: 1986 – 2000
La relación entre Mireya Baglietto (nacida en Buenos Aires en 1936) y el Centro Cultural Recoleta constituye un capítulo fundamental en la historia de las instalaciones de gran formato en Argentina. Durante la década de los años 80 y 90, las salas del entonces Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires se transformaron en laboratorios de percepción donde la artista, junto a su equipo, desplegó la ambiciosa arquitectura del “Arte Núbico”. Entre sus trabajos se destacan más de 30 encuentros colectivos participativos para el desarrollo de la percepción y la creatividad, que complementan y amplifican sus muestras individuales. Entre ellos figuran “La trama humana” (1989) y la emblemática “Arcoiris” (1995) en la Sala Cronopios, realizada en homenaje al 50° aniversario de la ONU. Sin embargo, fue “La Nube 4, tu espejo del universo” (1988) la que marcó un precedente histórico: una instalación de 700 m² en el ala derecha (hoy Sala Cronopios, J y C), que cubría la totalidad del recinto para disolver su estructura original. Mediante el uso de espejos, 150 mil personas vivenciaron una espacialidad dinámica e ingrávida, de la que surgieron más de 15 mil testimonios sobre esa experiencia perceptiva. Los “Espacios Núbicos” llevados a cabo en el centro cultural no fueron sólo exhibiciones sino ámbitos penetrables donde desaparecieron los ángulos rectos y los límites entre dibujo, escultura y arquitectura. Al convertir el techo en piso a través del espejo, Baglietto propuso una nueva concordancia entre lo real y lo virtual. Fue pionera en el arte participativo y la exploración de nuevas dimensiones humanas.
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