CARTOGRAFIA DE ENCUENTROS Huellas de Barro y afecto

Alejandra Jones

El 7 de agosto de 2026, se inauguró «CARTOGRAFÍA DE ENCUENTROS: Huellas de barro y afecto», muestra que reunió a Vilma Villaverde, Alejandrina Cappadoro, Mirtha Cappellari, Cristina del Castillo, Elena Elizalde, Eleonora Pischedda, Elizabeth Dychter , Silvina Cafaro, Erika Gutiérrez, Ana María DivitoAlejandra Jones.
La exposición permaneció abierta hasta el 15 de agosto de 2026, en Espacio Hornos sin Fronteras, Constitución 2229, CABA.
La propuesta, en palabras de Alejandra Jones, fue un tributo al andar colectivo y a la red construida a través del aprendizaje compartido y el afecto: un encuentro con diez queridas ceramistas que marcaron distintas etapas de su recorrido, mujeres que le enseñaron, acompañaron y ayudaron a crecer.

«El año pasado Emilio Villafañe me invitó a una muestra 2026 y me pidió que invite un grupo, pensé entonces en las personas que me enseñaron, acompañaron o ayudaron en algún momento de mi tránsito por la cerámica.
Pensé en mi querida Vilma, maestra ayer y siempre; en Aleja y Mirtha que tantas veces me alojaron con cariño y con quienes compartimos largos viajes de trabajo donde las compañeras son familia; en Cristina, mi también cariñosa anfitriona de cursos y muestras en su hermosa Galeria “Casa Viva”; en mi compañera en los eternos viajes a la Carcova, Elena, a quien además le debo mi inicio a la meditación sanadora; en Elen, con quien felizmente comparto la enseñanza hace algunos años, en mi querida alumnita desde los veintipico hoy colega comprometida con su trabajo, Elizabeth; en Silvina y Erika, amorosas personas q me acompañaron y regalaron su tiempo y esfuerzo para muchos proyectos y en Ana María con quién compartimos la escritura del libro y sus muchos avatares.
Esta exposición, entonces, pretende ser un tributo a ese andar colectivo y un homenaje a la red que se teje con el aprendizaje compartido y el afecto.»

Cada una dice de su obra:

Vilma Villaverde: «En mi obra actual pienso que me preocupa la memoria y trato de representar a algunos de los personajes que de alguna manera me acompañaron y lo siguen haciéndo hasta el día de hoy. El color blanco aporta el silencio de los recuerdos.»

Alejandrina Cappadoro: «No se trata sólo de rostros distintos, sino de las diferencias que dejan de ser un rasgo físico para convertirse en una forma de habitar el mundo. Las bocas son parecidas entre sí, son los ojos los que cambian: una ojo abierto, otro cerrado, pestañas exageradas. Lágrimas. Colores que revelan interiores. Todos compartimos la capacidad de vincularnos, pero cada uno mira, recuerda, sufre o sueña de una manera única. Son seis cabezas independientes; Son seis identidades que, al ponerse en pareja, construyen una reflexión sobre la diferencia, la empatía y el encuentro.»

Mirtha Cappellari: «Siempre me gustó, probar materiales, pastas, esmaltes y técnicas diferentes. Y En mi obra trato de reflejar un mensaje para reflexionar.»

Cristina del Castillo:
«En mi obra reflejo que somos pasajeros de un territorio que no nos pertenece. Troncos, musgos, hongos, espinas y pequeños cuerpos humanos construyen un paisaje donde todo está en transformación. La obra habla de la vida como tránsito, de los encuentros y de nuestra breve permanencia frente a los ciclos profundos de la naturaleza.»

Elena Elizalde
: «Las flores del desierto : Esta instalación de tres esculturas medianas hechas en gres esmaltado representan el milagro y la belleza de la naturaleza que crece hasta en un desierto para deleitarnos y conectarnos con el cosmos y las bellezas de la creación.»

Eleonora Pischedda: «En mi obra intento expresar la angustia que genera la decidía y la falta de empatía en el cuidado de la naturaleza que nos rodea. El poco valor que le damos al medio ambiente, que se pierde y no se recupera año tras año sin esperanzas de tener la capacidad de reflexionar e intentar, al menos, un cambio mínimo en nuestra conducta.»

Elizabeth Dychter: «En mi obra siempre intento abordar temas con contenido humano. Ya sea el cáncer de mama, en las Tetas, o la salud mental, en mis últimas obras, con la serie Colapsados. El “colapso” se puede leer tanto como el del material, la porcelana dentro del horno, como el colapso mental, expresado a través del nerikomi y la elección de los colores brillantes.»

Silvina Cafaro: «Respire profundamente. Este arrecife imaginario es un territorio donde la vida es lucha y deseo a la vez. Representa modos de respirar, de vivir y sobrevivir. Entre la saturación y el placer, entre el impulso de preservarse y la necesidad de convivir, estas formas hablan del modo de habitar el mundo contemporáneo.»

Erika Gutiérrez: «El Manifiesto Silencio utiliza técnicas contemporáneas y antiguas como la ceramografía (reproducción gráfica por medio del taco cerámico) y el grabado para nombrar el silencio no como vacío, sino como un espacio de sabiduría, memoria y revelación.»

Ana María Divito: «Esta serie de piezas nace de la idea de que la VICTORÍA no siempre es un grito estridente. Cada pieza representa un triunfo íntimo sobre temas difíciles: el miedo, la pérdida, la duda, la espera. A través de la arcilla logré gestos contenidos y formas que parecen abrirse camino, estas piezas expresan esa sensación que todos conocemos: la de levantarse después de caer. Trato de representar el esfuerzo diario. «Victoria» celebra las batallas que no se ven, y la fuerza silenciosa de seguir.»

Alejandra Jones: «Históricamente el contenedor cerámico ha sido juzgado por su envoltura. Esta serie de contenedores desplaza la mirada hacia la cavidad, reclamando el interior como la verdadera sede de la memoria. Mientras el exterior exhibe una superficie serena, el espacio interno revela una geografía táctil y visual, marcas que actúan como huellas de los pensamientos, emociones y recuerdos de quien lo creo.»