La muestra “Fragmentos – El té y su entorno. Esmaltes de cenizas” se inauguró el 2 de octubre de 2026, en Espacio Hornos sin Fronteras, ubicado en Constitución 2229, CABA. La exposición permaneció abierta hasta el 10 de octubre de 2026. El té, sus objetos, sus rituales y el encuentro entre culturas atraviesan la nueva propuesta del grupo de ceramistas Fragmentos.
Hay objetos que parecen pequeños y, sin embargo, contienen un mundo entero.
Un chancho de cerámica, por ejemplo. Un pequeño chancho sentado sobre un horno anagama, tomando mate. Podría parecer apenas una escena doméstica, casi una ocurrencia. Pero en esa figura modelada por Tokiko se encuentra, quizás, una historia mucho más profunda: la de quien migra, llega a otro territorio y comienza, lentamente, a construir un lugar propio sin abandonar aquello que trae consigo.
De esa imagen parte un texto escrito para esta ocasión por un integrante del grupo Fragmentos: una historia de encuentros, desplazamientos y aprendizajes que tiene a la cerámica como territorio común.
Una historia de migraciones y encuentros
Este año se conmemoran los 140 años de la inmigración japonesa en la República Argentina. Hace 32 años, Tokio y Tokiko —fundadores de Fragmentos— llegaron a nuestro país y se establecieron en Mallín Ahogado, una localidad rural cercana a El Bolsón, en la provincia de Río Negro. Habían migrado con el deseo de dedicarse a la agricultura, aunque en Japón no contaban con una familia dedicada a esas tareas que pudiera enseñarles.
Visitar su casa era, de algún modo, entrar en otro paisaje. La sonoridad de sus palabras, sus comidas, sus costumbres, sus objetos y su filosofía hablaban de una cultura lejana que, sin embargo, comenzaba a echar raíces en la Patagonia.
También allí estaba la cerámica.
Habían aprendido a hacerla en El Bolsón y sostenían una frase que parece contener toda una filosofía de vida: “hacer cerámica era algo más en la vida”.
Tokiko modelaba objetos. Tokio construía hornos. Y sobre uno de aquellos hornos anagama apareció aquel pequeño chancho tomando mate.
La escena tenía algo de humor, pero también algo de revelación.
Quien migra se nutre del entorno, incorpora aquello que encuentra y, al mismo tiempo, intenta transformar el rincón donde vive en un lugar que pueda reconocer como propio. La arcilla, en ese proceso, se convierte en memoria. El objeto cotidiano, en testimonio. El fuego, en un puente entre mundos.
Catorce años, una misma mirada
Fragmentos lleva catorce años de recorrido. Durante ese tiempo, distintos ceramistas han formado parte del grupo. Algunos continúan desde los comienzos; otros se fueron incorporando a lo largo del camino y algunos, después de compartir una etapa, siguieron sus propios rumbos.
Pero hay algo que permanece: una misma mirada.
No se trata de borrar las diferencias ni de uniformar las maneras de hacer. Cada ceramista llega con su propia experiencia, con su sensibilidad y con una relación particular con la materia. Sin embargo, al ingresar al universo de Fragmentos, esas individualidades se ponen al servicio de una búsqueda común.
Y hay una decisión que resume profundamente ese espíritu: las piezas no llevan el nombre de quien las realizó.
El autor desaparece detrás del objeto.
No porque el trabajo individual carezca de valor, sino precisamente porque Fragmentos busca preservar otra cosa: la esencia del grupo, la mirada compartida, la investigación colectiva. Las piezas son realizadas por personas concretas, por manos concretas, pero se presentan como parte de un cuerpo común.
No importa quién hizo cada pieza.
Importa lo que todas juntas dicen.
Ese anonimato elegido también recupera aquella figura del artesano anónimo que trabaja sin el filtro del ego. La obra deja de ser una afirmación individual para convertirse en parte de una conversación más amplia, donde cada objeto aporta su voz sin reclamar protagonismo.
Quizás por eso el nombre Fragmentos resulte tan preciso. Cada ceramista es un fragmento; cada pieza, otro. También lo son las experiencias, los aprendizajes, las culturas que se encuentran y los caminos recorridos durante estos catorce años.
Fragmentos se construye así con presencias y ausencias, con quienes permanecen y quienes han pasado, pero siempre alrededor de una misma búsqueda: mirar hacia Oriente, interpretar, aprender, transformar y volver a encontrarse con aquello que somos.
Y en ese gesto hay una paradoja hermosa: para que el grupo permanezca, sus integrantes aceptan que su nombre desaparezca.
La pieza queda.
La mirada permanece.
El autor se vuelve fragmento.
El té como territorio de encuentro
En esta oportunidad, convocados por el espacio Hornos Sin Fronteras, los integrantes de Fragmentos vuelven a reunirse alrededor de una consigna común: el té y su entorno, su filosofía y sus rituales.
El té aparece entonces no solamente como bebida, sino como ceremonia, como tiempo compartido, como conjunto de gestos y objetos. La taza, la tetera, el cuenco, la mesa y las manos que los utilizan forman parte de una cultura material en la que lo cotidiano puede adquirir una dimensión poética.
La cerámica conoce bien ese territorio.
Desde hace siglos, las manos de los ceramistas han dado forma a aquello que acompaña la vida diaria. Objetos destinados a contener, servir, beber, cocinar o compartir que, con el tiempo, dejan de ser simples utensilios para convertirse en portadores de memoria.
La muestra de Fragmentos vuelve sobre esa idea y celebra también la belleza de los objetos cotidianos y la figura del artesano anónimo, ese hacedor que trabaja sin el filtro de la firma y pone el oficio por delante del ego.
Hornos Sin Fronteras: un lugar para encontrarse
La muestra se realiza en Hornos Sin Fronteras, un espacio que merece ser mencionado no solamente como sede de esta exposición, sino por el lugar que ocupa dentro de la comunidad ceramista.
Es un espacio maravilloso que, de manera permanente, abre sus puertas a artistas, ceramistas y grupos para que puedan mostrar sus búsquedas, compartir sus experiencias y encontrarse con otros.
En tiempos en que muchas veces el arte parece necesitar de grandes escenarios para ser visible, estos espacios de encuentro cumplen una función esencial: hacer comunidad.
Allí, alrededor del fuego, de la arcilla y de los objetos, las obras dejan de estar aisladas y comienzan a conversar. Conversan entre ellas, con quienes las realizan y, sobre todo, con quienes se acercan a mirarlas.
Por eso la llegada de Fragmentos a Hornos Sin Fronteras tiene algo de natural. Un grupo que habla de migraciones, de encuentros culturales y de la necesidad de mirar hacia otros mundos encuentra su lugar en un espacio cuyo propio nombre parece resumir esa vocación: un horno sin fronteras.
La pieza queda, la mirada permanece
Y quizá todo vuelva, finalmente, a aquel pequeño chancho de Tokiko.
Un animalito de arcilla sentado sobre un horno japonés, tomando mate.
Japón y Patagonia. Oriente y Occidente. La memoria y el presente. El objeto cotidiano y el objeto reinventado.
Todo cabe allí.
Porque la cerámica tiene esa extraña capacidad de hacer que mundos aparentemente lejanos se encuentren en un mismo puñado de tierra.
Y cuando el fuego termina su trabajo, queda el objeto.
Queda la memoria.
Y queda, también, la posibilidad de seguir migrando.
Marcelo Fernandez Mainardi
Integrante del Grupo Fragmentos @fragmentos_ceramica
@mfmainardi
Integran el grupo FRAGMENTOS:
Tokio Ogane, Maximiliano Abbiati @maxi_abbiati, Clara Giorello @claragiorello, Cristina Iafigliola @cristina_iafigliola_suzaku, Alejandra Rivero @negrurapa, Ariel Walter @arielwalterceramica, Leonardo Carbone @keramosleo, Florencia Perret @florperretceramica, Jana Pucciarelli @janapucciarelli30, Marta Harispe @martaharispe, Lorena Camara @lorena.camara.52, Teresita Capurro @capurroteresita, Yamila Carlino @yamicarlino, Pablo Dominguez @do.minguez_ceramica, Peggy Dickinson @peggydickinson340, Tebi Antognini @antogninitebi, Verónica García Kuwota @kuwota.mado, Sebastián Hernández @sh_ceramica, Ricardo Luza @ricardo_luza, Ricardo Otero @oterogama, Verónica Sebben @verosebben, Mario Dominguez @mariodominguez_mado, Osvaldo Fuentes @osvaldo.fuentes.65 y Marcelo Fernández Mainardi @mfmainardi.
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