FRACTURA EXPUESTA reúne obras de Eugenia Bracony, Gala Altamare, Mara Caffarone, Yuyo Gardiol, Carla Grunauer y Delfina Liderjover bajo la curaduría de Silvia Gurfein. Las seis artistas abordan la subjetividad desde lenguajes diversos —cerámica, escultura, pintura, textil, instalación y video. Una experiencia que se transforma en el encuentro directo con las obras. Las obras exploran el cruce entre lo íntimo y lo visible, lo interno y lo material, proponen un recorrido por formas de intimidad que se manifiestan en tensión con su exterioridad, explorando la materia como territorio donde aquello que se piensa o se siente encuentra su modo de aparecer.
La exposición inaugura el 2 de diciembre de 2025 a las 19 h en ARTHAUS, Sala 1 (Bartolomé Mitre 434, CABA) y podrá visitarse hasta el 15 de marzo de 2026.
Comenta Eugenia Bracony sobre su obra:
«En mis obras trabajo sobre la fragilidad de la materia, sobre el espacio vacío, sobre el colapso…es algo que me sigue motivando, sigo haciendo cambios, pero siempre se trata de la materia y el espacio vacío dialogando entre sí, siempre pensando en lo frágil del objeto, aunque esté entero»…
A continuación, compartimos una selección de imágenes de la exposición y el texto curatorial de Silvia Gurfein.
FRACTURA EXPUESTA
Hay cosas que sólo se piensan si se escriben, me recuerdo a mí misma, mientras escribo en mi magma mental este texto sobre la intimidad y la fragmentación del yo. Este párrafo era distinto mientras lo componía en mi cabeza al ritmo del andar de mis pasos, con los auriculares puestos, escuchando Debussy. De ese compost mental de vocablos proto-formales nace un texto. La mente organiza una oración ordenada, pero al momento de
tipearla se evapora o toma otra forma. Estoy interesada en esa pérdida, pero también en su ganancia, ya que lo escrito es un objeto nuevo que vive en ese tejido que es el texto plasmado. De igual forma, hay obras que sólo cobran existencia cuando se realizan. De imaginarlas a crearlas hay una transfiguración. ¿Pensar es íntimo? ¿Qué de lo íntimo de un pensamiento, una idea, una emoción, queda cuando se hace materia, forma exterior? ¿El acto creativo puede pensarse en sí como un intercambio entre el mundo interior y el exterior de un sujeto? La obra, ¿es un excedente contaminado por ese movimiento? ¿Un pliegue exterior?
En la sociedad del espectáculo la intimidad ha sido transformada en una exhibición pública, una cosa más a consumir y ofrecer al consumo. ¿Qué ocurre cuando el yo y la subjetividad se construyen por la visibilidad y la apariencia externa? ¿Qué puede ser lo significativo para la producción artística, en todo caso, de esa subjetividad?
En las obras elegidas para esta exposición la intimidad que se exhibe no es del orden de la vanidad. Ni de la autocomplacencia. Tampoco funcionan aquí los pares transparencia-opacidad, adentro-afuera, resistencia-debilidad.
Necesitamos palabras no binarias para conectar con ellas. La extimidad es un vocablo que crea Lacan y que podría iluminar un aspecto de estas ideas. Dice J.A. Miller, su discípulo: Lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior. Se trata de una formulación paradójica. Se construye sobre “intimidad”, pero no es su contrario, porque lo éxtimo es precisamente lo íntimo, incluso, lo más íntimo y está en el exterior. Es como un cuerpo extraño. La extimidad es una fractura constitutiva de la intimidad.
Exponer la intimidad es también mostrar la fractura que la constituye. No hay allí cohesión plena, no es, lo íntimo, una materia homogénea. En el proceso de correspondencia entre lo interno y lo externo, en ese tráfico, algo se pierde y algo se materializa. Esta exposición muestra las cosas que han cruzado esa línea y expone lo que esas cosas portan por haberlo hecho.
Para crear sus delicadas y encantadoras criaturas de peluche, dominar el arte del ensamblaje es clave. Delfina Liderjover es también una gran videasta que sabe que el corazón narrativo está en el montaje, que todo puede mutar según se edite: de la unión de un plano con otro surge un tercer sentido. Rearma su memoria de infancia y construye una nueva identidad, para sí y para su historia. Así, lo familiar se vuelve extraño. En el proceso, la artista deja a la vista las cicatrices, porque no es cuestión de ocultar esa metamorfosis, por el contrario, dejarla a la vista nos hace pensar en otras uniones y costuras que no son sólo de materia. Todos los zurcidos que sean necesarios para vivir.
Las señales de heridas cerradas también van a aparecer en la obra de Mara Caffarone: un vitral con vidrios sin color muestra más claramente el dibujo de sus uniones, como cicatrices de algo que se ha roto. Es que se trata de pantallas de celular partidas que han dejado de cumplir su función de interfaz para mostrar su transparencia y su vacío, su pura superficie. Se convierten en souvenirs de selfies ausentes. Dejan de ser espejos para que nuestra mirada las atraviese, como atraviesa el vidrio de sus esculturas. ¿Cómo hacer visible esas irregulares formas cuando se camuflan y por lo tanto se esconden en el entorno? Vemos respiraciones de color, como quien deja el aliento en la ventana cuando adentro está tibio y afuera hace frío. Pero el vidrio aquí ha dejado de cumplir su función de separación y se muestra en su doble potencia de peligro y fragilidad. Mara, tensa las posibilidades de cada material para entender dónde podrían estar los límites.
Como una frontera porosa, la piel es el límite que nos protege y también nos conecta con el mundo. Para Yuyo Gardiol puede ser un espejo opaco que refleje a través del color y la luz una atmósfera. Yuyo fotografía una sección específica de su mano al recorrer distintos ámbitos y observa que esa piel muta y almacena la experiencia. Amplía e imprime en seda esas imágenes que se verán abstractas. ¿De qué lado de la piel estamos? Las huellas de los Gritos mudos nos hacen dudar de la ubicación de los gestos. La materia calca el ánimo y no sólo la forma.
La piel es el contacto con algo muy personal como las sábanas. Puede que no exista algo tan íntimo como esas telas que nos guardan en los sueños o cuando yacemos al fin. Esos lienzos serán el soporte de las pinturas de Gala Altamare. Casi un secreto, apenas visible en los bordes o en el reverso de sus obras. Pero no es eso lo único que intercambia entre dentro y fuera. En sus pinturas el paisaje puede estar en una habitación y la mesa de luz en una colina. Un recuerdo de infancia puede verse en cualquier horizonte. Gala dice que pintar es un pasadizo para ir y venir de los espacios emocionales. El corazón no conoce el límite de las paredes.
¿De qué estamos hechos? ¿De qué está hecha la obra? Para Carla Grunauer, lo íntimo es la estructura que sostiene y define. Imaginamos algo sólido, un hueso tal vez. Pero la psiquis también es estructura. Y la obra es soporte de ese soporte. La intimidad es una materia que amalgama materias. La pintura es el medio sensible que puede registrar esa vibración, esa energía estructural de la intimidad. En las obras de Carla las siluetas dejan ver una grafía interior imposible. Disloca la mirada y el cuerpo. Pone las cosas en otro lugar.
Conversa con la pregunta de Spinoza sobre la potencia de los cuerpos y su capacidad de soportar. La obra es un cuerpo, que será tensionado para mostrar su fortaleza, que es equivalente a su fragilidad. Vemos ese cuerpo, hecho y deshecho, revelar que esa distinción entre afuera y adentro, es sólo una fragmentación del lenguaje, una necesidad de separar los vocablos que están originalmente unidos. Una oración (una escultura, una pintura) que une tiempos y sustancias. Exoesqueletos de la mente.
¿Qué esqueleto tienen las cosas del mundo? ¿Cuál es su sostén invisible?
Eugenia Bracony posee una suerte de ojo microscopio que en lugar de apuntar al mundo mínimo de las células mira y registra la organización interna de los objetos cotidianos, de los detalles que parecen insignificantes. Un pliegue, un rincón, una sombra. Es una operación de abstracción inédita y singular. Ve su preciosa desnudez. Piensa la cerámica como lenguaje escultórico y expone su fragilidad pero también su capacidad constructiva y poética para dar cuenta de la forma casi imperceptible del mundo. Trabaja los límites, los bordes, la inestabilidad. En sus palabras: lo que resiste sin estridencia.
Para terminar este texto, voy a hacer una cita de una cita, una idea contaminada que atravesó varias conexiones neuronales y que me llega en la voz de una de las artistas, es decir que no conozco la referencia original, y no importa, porque justamente, esa degradación, ese cuerpo extraño que es ahora la frase, nos conecta a todas en esta muestra. Dice Carla que dice Nick Cave y ahora digo yo, que a veces los procesos son como un monstruo marino ondulando en el horizonte del mar, una criatura que sale por momentos a la superficie de lo que conocemos y de nuevo se hunde en un universo que no
conocemos.
Silvia Gurfein
Curadora














