El sábado 28 de febrero de 2026 se realizó en el taller de Emilio Villafañe una reunión abierta para reflexionar sobre el destino de la obra de artistas que han fallecido y cuyo legado, en muchos casos, se encuentra en situación de riesgo: ya sea porque sus autores ya no están o porque no está claro cómo preservar y gestionar ese patrimonio.
Durante el encuentro se planteó la necesidad de pensar formas de conservación, exhibición y circulación de estas obras. Entre las ideas surgió la posibilidad de crear un espacio físico —concebido como un “espacio vivo”, más que como un museo— donde se pueda mostrar, difundir e incluso comercializar la obra, además de promover actividades como visitas educativas.
También se conversó sobre la importancia de generar instancias de asesoramiento para artistas, orientadas a la conservación de su producción y a la posibilidad de dejar establecidas, por escrito, decisiones sobre el futuro de su obra.
Otra propuesta fue comenzar a elaborar un catálogo o registro que identifique qué obras se conservan, quiénes las resguardan y a qué artistas pertenecen, generando archivos que permitan documentar ese patrimonio. En ese marco, también se mencionó la necesidad de reunir información sobre aspectos legales vinculados a los derechos de autor.
Se acordó realizar una nueva reunión el 23 de mayo a las 16 horas para continuar desarrollando estas ideas.


