La artista visual y ceramista Florencia Califano presenta su muestra individual Nkuyu Mukumbu, hay aquí un acontecimiento… en el Museo de Arte Contemporáneo de Salta, con curaduría de Javier Soria Vázquez. La exposición, inaugurada el viernes 12 de junio de 2026, podrá visitarse hasta el domingo 3 de agosto, en Zuviría 90. La muestra cuenta con el auspicio y acompañamiento de Galería de Arte Rayuela, dirigida por Ana Benedetti.
La exposición reúne un conjunto de esculturas cerámicas realizadas en gres modelado, piezas de porcelana y superficies intervenidas con esmaltes elaborados por la propia artista. A través de estos procedimientos, Califano construye un universo material donde el barro, el color, la textura y el fuego actúan como agentes de transformación. La muestra incluye también una pieza de video, que amplía la experiencia expositiva y pone en relación las obras con sus procesos, resonancias y desplazamientos simbólicos.
En Nkuyu Mukumbu, semillas, flores, frutos y formas vegetales funcionan como puntos de partida para la aparición de cuerpos híbridos, entidades protectoras, figuras rituales y deidades posibles. Las obras no se presentan únicamente como representaciones de lo orgánico, sino como presencias activas: organismos cerámicos atravesados por memorias culturales, imaginarios botánicos, gestos de amparo y resonancias espirituales.
El título Nkuyu Mukumbu reúne dos palabras de raíz bantú vinculadas al territorio Congo-Angola. Nkuyu nombra una presencia espiritual, un espíritu o entidad del mundo invisible. Mukumbu, en lengua angoleña, se asocia al sonido, a aquello que vibra y resuena; en su deriva hacia Brasil y el Río de la Plata, esta palabra dialoga con el término macumba, cargado de sentidos rituales, musicales y también de desplazamientos culturales. Desde esta perspectiva, el nombre de la muestra puede leerse como una invocación: una presencia que no se muestra de forma directa, pero que insiste en la materia, en la memoria y en aquello que todavía resuena.
La cerámica aparece aquí como un territorio de condensación poética y técnica. Las esculturas modeladas en gres, las piezas de porcelana y los esmaltes desarrollados por Califano componen superficies densas, brillantes, porosas o vibrantes, donde cada cuerpo parece haber atravesado una mutación. Entre lo vegetal, lo animal, lo espiritual y lo mítico, las obras conforman un archivo híbrido de formas mestizas, memorias migrantes y lenguajes materiales.
En palabras del texto curatorial, en Nkuyu Mukumbu “la materia no yace”: respira, se expande y configura un acontecimiento. La muestra propone así una experiencia donde la cerámica deja de ser únicamente objeto para volverse presencia, cuerpo, lenguaje y augurio.
TEXTO CURATORIAL:
Nkuyu Mukumbu
No hay aquí una historia sabida.
Ni siquiera una suposición.
No hay un relato lineal que aporte un sentido claro ni congruente porque el mundo se ha vuelto un amasijo (producto de aquella recalada de barcos) cinco siglos atrás.
Los enunciados han derivado y las semillas se han esparcido para hincarse en grietas remotas, sobreponerse y germinar, mientras sus nombres han perdido su estructura y su cadencia para posarse sobre otras lenguas y exhalar con otro acento.
No hay esa intención de anunciar desde el filamento del tiempo.
Porque hay aquí un nudo.
Un acontecimiento.
Un hecho circunscrito que se pretende síntesis e instante.
Una celebración de combinaciones de formas, colores, tegumentos, texturas, dialectos, referencias y mitos que se pronuncian como brotes recientes. Como aleaciones que se revelan en los sueños de Florencia para devenir en objetos de contemplación, ilusionismo y augurio.
En esos sueños, el germen estalla en formas mestizas para serpentear y operar como conjuro de protección y prosperidad. Porque aquí la materia no yace. Es presencia activa que respira y se expande sobre fronteras disueltas. Sobre un archivo híbrido y vivo saturado de memoria y desplazamientos.
En Nkuyu Mukumbu, las esculturas se construyen a partir de una alusión vegetal dónde semillas, flores y frutos ceden sus propiedades para convertirse en entidades capaces de combinar creencias, celebraciones y mitologías de geografías y temporalidades diversas.
Efigies impuras, estructuras vegetales y epitelios remiendo, se ensamblan en cuerpos que oscilan entre lo consabido y lo extraño para ofrecerse sagrados. Aquí, los gestos de prosperidad, las figuras cooperantes y las formas asociadas al amparo se fundan como iconografía necesaria, esencial y permeable.
Nkuyu Mukumbu es el acontecimiento. Es un sistema de relaciones y derivas de un mundo aglutinado. Es una hipótesis excéntrica sobre retoños que mudan en organismo abundante, lenguaje adulterado y memoria en rama.
Sus seres de densidad extraordinaria y simbólica, componen un cosmos donde lo etéreo y lo corpóreo constituyen amalgama y deidad, en un surco apretado que atraviesa oblicuo (ahora sí) nuestra historia universal.
Javier Soria Vazquez
Mayo 2026
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