PLATINA por Pablo Insurralde

Desde el 19de marzo hasta el 15 de junio de 2026, en el Centro Cultural Borges @centroborges, se presenta la muestra PLATINA de PABLO INSURRALDE @pabloinsurralde, con curaduría de Fernando Farina @fernandofarina31.

Pablo Insurralde explora las posibilidades de la cerámica más allá de sus límites tradicionales. Entre la escultura y la artesanía, sus obras transforman lo cotidiano en escenas cargadas de sensibilidad, donde lo simple se vuelve extraordinario. A través de piezas cuidadosamente elaboradas, su práctica pone en juego la tensión entre resistencia y fragilidad, incorporando el sonido y la vulnerabilidad como parte del proceso.

En PLATINA, convierte una mesa circular de 5,5 metros en un paisaje vivo compuesto por pequeñas esculturas en cerámica. Distribuidas como si fueran habitantes de un territorio, las piezas conviven con siete motores ocultos que generan movimientos sutiles y algunos sonidos, haciendo que la instalación nunca quede completamente quieta.
El paisaje está organizado en cuatro regiones que evocan momentos del proceso cerámico: la Región Ígnea (fuego y transformación), el Territorio del Azar (juego y experimentación), el Dominio del Oficio (trabajo cotidiano) y el Territorio de la Cosecha (la celebración cuando las piezas salen bien del horno). En el centro aparece la Diosa del Barro, figura que condensa la relación entre cuerpo, materia y hacer.
Cada escultura puede leerse de manera autónoma, pero también como parte de este mapa del taller, un territorio que combina movimiento, sonido y cerámica para revelar la vibración interna del proceso.
Texto curatorial
«La cerámica constituye, en la obra de Pablo Insurralde, un territorio sostenido en la insistencia. Desde hace años su práctica se arraiga en la cercanía cotidiana con el barro, el esmalte y el horno: un hacer continuo que entrelaza producción, enseñanza y experimentación. Platina se inscribe en ese vínculo prolongado y lo celebra de manera oblicua, como un festejo donde el desborde y el humor conviven con una inquietud
apenas declarada.
Sobre la plataforma, las piezas configuran una escena simultánea entre lo teatral y lo circense. Persiste en ellas una memoria del teatro de revista trasladada a una escala íntima, como si el espectáculo hubiera quedado suspendido en un instante posterior a su propio exceso. Movimientos mínimos reconfiguran lentamente el conjunto: la transformación ocurre en un registro bajo y continuo, solo perceptible en la duración.
Este circo gris surge de la mezcla de esmaltes residuales del taller, reaparecidos a la vez como superficie y como cuerpo.
No es un efecto cromático sino una condición material: allí se afirma aquello que persiste en la práctica, la obstinación del hacer y la energía discreta de formas que continúan cuando la función ya ha terminado.»
Fernando Farina. Curador