LA VIOLENCIA POR DEPORTE

Por Julio Gómez - Enero de 2019

Hacía tiempo que no veía a un viejo amigo de la cerámica y estando cerca de su domicilio se me ocurrió visitarlo, una vez allí le propuse ir a un bar para tomar un café y charlar tranquilos, pero no aceptó, explicándome que estaba muy deprimido y ya casi no salía de su casa, el motivo era que el aumento de los costos, especialmente de las tarifas de electricidad, y la falta de ventas lo habían forzado a cerrar su taller y a partir de ello no sabía muy bien cómo seguir adelante, luego me comentó que, para entretenerse, estaba escribiendo algunas notas para colaborar en una campaña destinada a difundir temas tales como “La violencia en el deporte” y otros de similar actualidad, después me ofreció unos papeles, con un texto, y me explicó que era lo último que había escrito, me invitó a leerlo mientras preparaba un café y así lo hice, el escrito me pareció muy interesante y de inmediato le pedí su consentimiento para publicarlo en mi Revista Cerámica, noté que le brillaron los ojos y me confesó, emocionado, que estaba esperando mi propuesta, por tal motivo lo transcribo a continuación :
“Cuentan las leyendas que siglos atrás, en una época imprecisa, había una región y un Rey que la gobernaba, cuando este accedió al trono prometió a su pueblo un futuro mucho mejor que el que le había posibilitado la Reina que le había precedido, pero al poco tiempo el pueblo fue percibiendo que vivían cada vez peor mientras que el Rey y sus cortesanos lo hacían cada vez mejor. En algún momento su más importante ministro se jactó, públicamente, de haber logrado que el pueblo, ya resignado, aceptara mansamente esta injusta situación y simultáneamente aumentaron los impuestos hasta volverlos impagables, se escucharon voces disconformes pero eran muy pocas y solamente defendían sus intereses particulares ignorando las privaciones y sufrimientos de los demás habitantes dela región. Pasó otro tiempo, esta vez más breve, y un día, sin que nadie lo hubiera propuesto, toda la población se puso en marcha dirigiéndose al palacio real. al llegar al mismo los guardias intentaron detenerlos pero no pudieron y fueron destrozados, cuando pidieron hablar con el Rey su primer ministro les dijo que el monarca sufría una feroz diarrea y que por esa causa no los podía atender, la gente desestimó esta situación y avanzaron hasta encontrar al Rey que se había refugiado en los sanitarios, finalmente lo capturaron y le cortaron la cabeza. Después de este trágico final la población se reunió en la Plaza mayor donde formaban largas filas para poder dar un puntapié a la cabeza del Rey.”

En la actualidad podemos leer a importantes historiadores opinando que aquella traumática situación pudo ser el origen de algunos deportes, entre ellos el denominado “Balompié”, y al mismo tiempo reconocidos sociólogos investigan la relación simbólica que parece existir entre aquel trágico suceso y un nuevo paradigma : “La violencia por deporte”.