Perlados

Por Julio Gómez- 06/2005

En la modalidad que conocemos como Vidriofusión (Vitrofusión) podemos estudiar el uso de los esmaltes para vidrio (780°820 °C). Dentro de la variedad de estos esmaltes vemos que los hay transparentes, translúcidos y cubritivos. Observando a los transparentes podemos comprobar que a través de ellos se puede leer, perfectamente, un texto de letras negras en fondo blanco. Si el esmalte fuera translúcido (opalescente) veríamos el mismo texto borroso o no lo veríamos según el grado de opacidad.
Estos esmaltes translúcidos dejan pasar a través algo de luz (de ahí su nombre) y esto se debe a la presencia, en su composición, de algunos materiales que se disuelven parcialmente o no se disuelven, produciendo este enturbiamiento que denominamos opalescencia, con referencia a la piedra natural ópalo de similares características.
Los esmaltes cubritivos (opacos) contienen esos mismos elementos, en mayor cantidad, impidiendo el paso de la luz a través de ellos.
No hay que confundir opaco (falta de transparencia) con ausencia de brillo superficial (superficie matte). Un mismo esmalte puede ser opaco y brillante al mismo tiempo. Volviendo a los esmaltes translúcidos vemos que en algunas publicaciones son también denominados opalescentes, lechosos, semi-opacos, semitransparentes o semi-cubritivos, que resulta lo mismo y que se diferencian entre sí por el grado de opacidad que tengan.
Todo esto en cuanto a la transparencia pues también pueden tener diferentes brillos superficiales (brillantes, satinados, mattes, etc.) y por supuesto diferentes colores.
Hago estas apreciaciones, elementales, respondiendo a las consultas habituales que me hacen al respecto y que considero importante dejar aclaradas para entendernos mejor.
En cuanto al título de esta nota: “Perlados” se refiere a un tipo de esmaltes para vitrofusión (780°-820° C) que son translúcidos y nos ofrecen una superficie finamente cristalizada, similar a la del nácar o a las de las perlas naturales. El “perlado” es solamente un efecto de superficie que se pierde al ser utilizado entre vidrios.
De todas maneras, en esta última forma, conserva la opalescencia y en algunos casos su coloración.
Por sus características estéticas y su refinada textura los “perlados” están teniendo mucha aceptación en la producción de joyería (bijouterie) fina, revestimientos de calidad y obras artísticas. Suponemos que con el tiempo, a través de su difusión, serán utilizados en la producción de todo tipo de artículos.