PATRICIA DOMINGUEZ

Obra realizada en Barro calchaquí 2022

Patricia Dominguez, fue una de las alfareras que trabajó en la plaza del BARRO CALCHAQUI  y nos cuenta sobre su trabajo y experiencia en el encuentro.

PD: Soy de Treque Lauquen, una pequeña ciudad del oeste de la pcia de Buenos aires, zona de médanos y lagunas, cerca del pampa, pueblo de muchos alfarer@s, desde hace unas décadas.  De raíces precolombinas. Tuvo mucho que ver el taller Tierra Vieja, de Adriana Martinez…ahora han quedado muchos alfareros en el lugar. Las arcillas del lugar son de laguna, muy salinisadas, pero salen a buscar por otros lugares, un poco más lejos.

Ella es antropóloga, y casi cuando termina la carrera,  encontró en la cerámica un puente entre la teoría que había estudiado y la práctica de los oficios. El oficio tiene un plus: reune la observación de la teoría  con la práctica, estudiando la teoría se sabe de las culturas arqueológicas, pero no «cómo» trabajaban. La unión entre el saber teórico y el saber práctico, fue lo que le atrajo de la cerámica.
Así emprendió el camino de mirar piezas arqueológicas y después construirlas, aprendiendo de colegas y del tiempo contemporáneo….y eso es lo que hace hoy, y lo que llevó a BARRO CALCHAQUI, que para ella fue una experiencia muy enriquecedora…

PD: Muchos trabajamos taller adentro, y me encantó trabajar taller afuera, con el sol como techo! en esa plaza en donde las preguntas iban y venían, la observación, el canto, el agradecimiento permanente de todos: los que estaban también trabajando y los que paseaban ….la mezcla de energía fue muy hermosa!

No me olvido del día en que las copleras estuvieron todo el día cantando, yo estaba pintando mi obra… «celebrando» …fue una celebración el hecho en sí, el evento en sí….
Conocer los valles calchaquíes, la cantera, apreciar el material con el que trabajamos, la extracción de arcilla, ser conscientes de cómo y para qué extraemos, del entorno, charlar con la gente del pueblo, contando sus historias de abuelas olleras…sentir el territorio como presencia ancestral…

Nosotros en nuestro lugar, Trenque Lauquen, tenemos un territorio que de alguna manera no nos pertenece…no tenemos paisaje, porque está detrás del alambrado…y no podemos acceder, no tenemos ríos, lagunas, ni médanos, porque están dentro de los campos. Y a su vez está envenenado….con focos de contaminación muy fuerte.
Creo que siguen habiendo venas abiertas entre todos los pueblos, nuevas venas abiertas de este tiempo, y uno no deja de pensar en eso cuando está trabajando y celebrando estar en contacto con la tierra.
«Hoy las venas abiertas de América Latina llevan ríos de soja, y las arterias traen ríos de veneno» , me susurraba en una lejana tarde mi viejo su estar/sentir en este mundo.

Creo que la neocolonización pasa por nuestros recursos naturales. Por eso, estar en ese territorio que son los valles calchaquíes, con esa historia de conquista y resistencia y emergencia de nuevas formas de estar y ser, también generan la responsabilidad de no dejar de contar lo que pasa en nuestros territorios, arrasados con venenos pero invisibilizados tras una idea de progreso y muestras de opulencia.
Gracias a este oficio, la tierra no es un verso en una canción, sino la oportunidad de dar forma a un mundo que nos contenga.

@patodominguez_ceramica